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martes, 23 de abril de 2013
La verdad es que este "mae" cambió mi vida.
He oído innumerable cantidad de veces que las mujeres que buscan tener un hijo para encontrar un sentido a su vida están equivocadas, que deben encontrar un sentido en si mismas. Que deben de hallar un camino de ellas y para ellas... y luego buscar la maternidad.
No digo que no sea el ideal, lo correcto, o un camino a seguir.
El mío fue distinto. Este chavalito me cayó al vientre. Un descuido en las pastillas, una relación que estaba acabando, un volver a ver para donde no tenía que volver a ver... Y se dió la vida de mi primer hijo.
Y a mi si me dió un sentido y un camino.
La joven mujer que era, estaba tremendamente perdida, con una necesidad de atención y pertenencia feroces y un infinito de anhelos sin cumplirse que iban hurgando, de bar en bar, de disco en disco, de calle en calle algo o alguien que me dieran un camino y Paz.
Al quedar embarazada no supe que hacer, me aterroricé. Pensé en salidas honrosas y no honrosas. Casarme con el padre era una posibilidad terrible, pero enfrentar a una sociedad pacata y conservadora en la que "la hija de" no podía ni de broma pasar por semejante historia, era una puerta infernal... Y el bebé crecía por dentro con un vigor impresionante.
Un día, casi a cuenta de nada, lo sentí en mi interior. "Me enfrento a lo que sea. Punto"
Esa decisión cambió mi vida totalmente y al día de hoy, veinticuatro años después del nacimiento de Carlos no hay un día, una hora, un instante en que no dé gracias al Espíritu por darme la fuerza para enfrentarlo todo por dar vida a éste hombre maravilloso que es mi hijo mayor.
Carlos es un Hombre, con H mayúscula.
Es un Hombre bueno, es un Hombre que llora sin miedo, es un Hombre que apoya sin restricciones, es un Hombre que aprende sin arrogancias. Sabe decir no y sabe decir Si.
Desde que tiene uso de razón al día de hoy sabe cuando abrazar, cuando hacer cariño y cuando alejarse y dejar respirar. Es un rebelde con lo injusto y un soldado con lo justo.
Es el bastión de la familia... mas que yo incluso. Porque éste gigantesco ser andrógino en él, tiene una fuerza femenina en él que lo hace ser escucha y hombro para todos. Y la fuerza masculina que nos hace sentirnos protegidos y seguros.
Es, de veras un buen hombre.
Y cuando lo veo, desde lejos, yo, que hace veinticuatro años estaba con dolores ante su venida... me digo a mi misma... "Diay...no sé! Tal vez para otras no, pero a mi este hombre me cambió la vida, me dió un camino, una batalla y un sentido".
Y le doy gracias al Todo por su presencia de cada día en todos los días desde ése 23 de Abril a hoy, por el orgullo que siento al verlo... por la humildad que me enseñó, por la brújula que es y el sendero que trazó.
Celebro su cumpleaños si, por que está acá, en éste tiempo y este espacio, porque de todas las mujeres me tocó a mi la bendición de ser su origen, y porque en él, el Amor se multiplica como levadura. Y sé, con toda certeza que él hace éste planeta un mejor lugar simplemente por su presencia acá, sencillamente porque sabe brillar y sabe sentir, sabe pensar y sabe actuar. Sabe amar y sabe crecer.. pero ante todo porque todos los verbos que éste hombre magnífico conjuga están inevitablemente trazados con la tinta del valor y la integridad mas profunda que conozco.
Por ésa autenticidad que te hace ser el Hombre con H mayúscula que sos... ¡Salud Hijo Mío! ¡Salud a todas tus áreas, a todos tus días, a todos tus años!
Has hecho de mi vida un jardín, un camino y una meta.
Mil gracias por tu vida en la mía.
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