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viernes, 19 de abril de 2013

¡Qué honor haber sido yo la que te trajera al mundo!



Ella abrió sus ojos enormes,
Puso las rodillas en la tierra
para alzarse en toda su estatura
Y lanzó su cuerpo al vacío...
 ¡Y comenzó a gatear!

Ese pequeño poema lo escribí sobre Ange cuando la ví descubrir que se podía transportar por si misma.

Para ella fue una aventura y a partir de ése día, estando bebé, yo no tuve un día de paz.. Porque la sed de conocimiento y descubrimiento de ésta niña era... -y es al día de hoy-... insaciable.

Y es que eso es Ange! Es una aventura pensada. Ella tiene un romance permanente con el aprendizaje y un apetito grande pero racional por vivir sus sentidos, por conocer siempre mas... Siempre está caminando y entonces su horizonte se ensancha momento a momento.
Pero lo hace bien. Desde su auto estima.
¡Ya desearía yo haber tenido por un día la sabiduría de ésta mujer!

Es una mujer que tiene liquido de estrellas brillando en las venas. Sonríe e ilumina al mundo porque por dentro carga una Luz sutil y profunda... y se le nota.


Lo que diga de ella siempre será poco. Cubrir a cualquier ser humano en una sola hoja es un imposible, y describir todas las maravillas de ella, al detalle, realmente me tomaría, mas o menos los años que ella tiene de existir.

Sólo que si! Quiero darle gracias al Espíritu Supremo, a la Vida y a Todo porque esté acá.
Porque es una mujer hermosa, por dentro y por fuera y nos hace a todos vernos hermosos a su Luz.

Que Honor, haber sido yo la que te trajera al mundo Ange... Qué regalo que estés conmigo todos los días.


1 comentario:

  1. Muy hermoso poema, Olga. Me conmovió tanto como la foto, porque mi única hija vive en Granada, Nicaragua.

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