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martes, 12 de marzo de 2013

Yo creo en Dios, así.

Llevo toda la vida de pensar en la espiritualidad. De sentirla, de buscarla, de cuestionarla.
No recuerdo ni un sólo tiempo en que no estableciera una relación fuerte y profunda con mi espiritualidad... Aunque esta fuera de resentimiento o de rabia... Cuando he cuestionado su existencia y me he declarado sencillamente atea... Viene y me tira una pedrada de coincidencias, me guiña un ojo y me hace callar, sonriendo.

Mi búsqueda espiritual ha sido de las pocas constantes en mi vida. Quizás la única verdadera constante.

Sin embargo... en medio de lo constante, ha habido una casi inevitable inconstancia.
 Entro en mi Espíritu, vivo desde el Espíritu... Me relaciono y relaciono todo mi mundo con el Espíritu... y logro una Paz que no tiene descripción posible. Y un día a cuenta de todo la pierdo... como quién pierde un llavero. Casi sin darme cuenta... de repente mi Alma se debate en pensamientos de trabajo, de dinero, de la casa, de los hijos... Se me olvida quién Soy. Me distrae la política, la creencia en al injusticia, la mente se va detrás de los pensamientos y me deja aturdida y vacía. Sola. Vulnerable. Con miedo.

Y sin embargo cuando mi Fe me mueve, no ha habido un sola vez que me haya fallado.
La Fe me ha fallado cuando yo le he fallado a ella.
Y le he fallado muchas veces y la he culpado.
Pero no. La auténtica Fe ha hecho cosas imposibles e increíbles en mi vida... Y no estoy dispuesta a jugar de intelectual y racional mas cuando la llevo como estandarte en mi pecho.

Ya no mas.

Yo soy lo que creo... Me comporto según lo que creo. Y mi vida da testimonio de mis creencias.
No quiero jugar mas de ser la escéptica, la agnóstica, la casi atea.
No tiene sentido hacerlo... No porque no tengan sentido en si mismas estas posturas. Es simplemente porque yo no soy éso. Yo creo en lo que creo y vivo según lo que creo.

Y tengo una relación feroz con el Espíritu.
MI Dios no tiene nombre... Ni judío, ni hindú, ni de ninguna parte. Si se llama de alguna forma me gusta el nombre primario de los judíos: YO SOY EL QUE SOY.
(Es lo único que heredaría de la religión judía sin embargo) Jesús, Buda, Mahoma y todos esos chavalos me caen bien. Quisiera sentarme algún día en una mesa de tragos con cada uno de ellos y hablar hasta el amanecer. O mas...

Pero a mi Dios prefiero decirle Espíritu. El Espíritu que vive en mi mente, el Espíritu que me guía, que guía la Vida de las cosas, que habita en el vacío y le da forma a todo.

El Espíritu que de una forma inexplicablemente personal me mima y me sacude.

Ése Espíritu me dio poder de crear creyendo. Ése Espíritu ama a través mío. Y me da vuelo al cielo cuando me dejo y soy poseída por la Fuerza voraz del Amor.

Sólo vive en un tiempo: Ahora. Sólo vive en un lugar: Aqui.
Es parte mía. Yo soy parte del Espíritu.
Un Espíritu chiquitico talvez... Cubierto por la mugre pegajosa de quién creo que soy.
No hay tareas. No hay aprendizaje. Mi Yo no necesita mas de nada, ni menos.
El personaje que juego de ser se mete en muchos juegos... carreras, pleitos.
Mi Yo sabe.
Vive en cada inhalación y en cada exhalación. Es el vacío que le da forma a todo... es el Contenido.

Yo creo en Dios. Así.
No puedo definirlo. No podré encontrar palabras suficientes para decir lo que es o lo que no es.
Pero sé que está. Sé que Es.
No hay racionalización, ni pensamiento. ni siquiera sensación... está mas allá.
Sólo es, en cada respiración. Aqui y Ahora.

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