Un website es una tarjeta de presentación virtual...
Si, la podés tener para tu negocio... pero también debería ser algo personal. Algo que te resuma, que te presente. Que introduzca a quiénes te conocen a quién sos y cómo te movés por la vida.
Podés ofrecer productos, pero también podés ser el actor de tu escenario. Escribir, sacar fotos y videos... Un website después de todo es como un facebook que tiene memoria y guarda para cuando querás verlo todo lo que has hecho.
Se puede usar para los compas o los pasajeros, se puede usar para reirse o para llorar. Se puede usar, por supuesto para vender servicios... o simplemente por tener algún entretenimiento.
Puede ser un blog activísimo... o una vitrina para que otros vean lo que hacés, lo que vendés y cómo te movés.
Es una puerta abierta para accionar... lo que sea que hagás.
Es una puerta abierta a futuros... muy a menudo desconocidos e inimaginables.
Nos son tan caros como nos imaginamos... y realmente yo la pongo facilita... Me gusta hacerlos, me gusta hablar con la gente que me contrata, llegar a lo mas fundamental de sus deseos y hacerlos realidad.
Un website es una tarjeta de presentación, un curriculum, un chinamo, un supermercado, un foro de protesta, un desahogo de lo que sea que se lleve... Y a mi, la verdad... ¡Me encanta hacerlos!
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